Ser profesor universitario en Cuba: honor, compromiso y reto.

Por: Enrique Estrada Pato* (Licenciado en Matemática)

Invitado a participar del siempre interesante y necesario debate por un colega y amigo, sin más experiencia que mi apenas cumplido primer año como profesor universitario, osado es, reconozco, sumar mis humildes consideraciones al tema en discusión, que a propósito de una reciente publicación en las redes sociales de la Dra. C. Martha del Carmen Mesa Valenciano, Viceministra Primera del Ministerio de Educación Superior, ha suscitado no pocas reacciones, divididas, como era de esperar, por la actualidad de la materia y la posición de la autora.

Reconozco que la cuestión puede tener varias miradas, partiendo de las disímiles interpretaciones que cada quien pueda atribuirle, y por tanto, como manda el diálogo civilizado, respetuoso y como me dicta mi conciencia, no intentaré más que abordarlo desde la perspectiva de aportar ideas que, a diferencia de las de otros, no tendrían por mi corta edad el aval de contar con mucha experiencia en el asunto que ocupa.

Ciertamente no es tarea nada sencilla intentar definir de forma categórica la honrosa profesión de ser profesor, y más en el ámbito de la Educación Superior, el solo hecho de pretender establecer definiciones sobre la base de criterios personales, o peor aún aspirar a que sean de buen grado adoptadas por los demás suena muy ingenuo frente a la cada vez más creciente y para bien, diversidad de criterios que se aprecia en la vida cotidiana.

Más allá del encargo que de su propio nombre deriva, el profesor es un sujeto social con una alta responsabilidad, marcada por las circunstancias históricas y socio-económicas en que se desenvuelve, a tono con el constante movimiento de la sociedad en que actúa. Los calificativos y exigencias pueden variar, desde la óptica de cada uno, su posición y el interés de la sociedad que lo sustenta. Independientemente de estas lógicas condicionantes, creo que, como ocurre con otras esferas, deben existir ciertas normas, un patrón modelo, una especie de referencia ética, académica y profesional, pautas comúnmente aceptadas y que la sociedad, a través de los años ha ido perpetuando y a través de las cuales debemos mirarnos, en el constante y necesario ejercicio de la autocrítica. Por estas comenzaré mis palabras.

Declaración del Consejo de Dirección de la Universidad de Oriente

El profesor universitario es un ente transformador, como lo son, a su vez, los otros maestros que le han antecedido, un ferviente defensor del conocimiento, que alcanza su máximo grado de desarrollo en el espacio académico, un arquitecto social, consciente de que por sus manos pasa el material más refinado de la sociedad, el futuro profesional, y que a la vuelta de los años, devendrá, en muchos casos en un intelectual. A propósito de su labor Albert Einstein consideraba que «El arte supremo del maestro consiste en despertar el goce de la expresión creativa y del conocimiento». Los profesores debemos ser fuente constante de inspiración para nuestros estudiantes, constituir, junto a sus familiares sus más cercanos paradigmas, quién no recuerda a sus maestros, en particular, los que por sus actuar marcaron nuestra existencia, incluso con muy corta edad. El profesor es el profesional más recordado, el que merece más gratitud, el que, cual artesano, moldea la generación que se convertirá en la nueva sociedad. Para este propósito su desempeño deberá caracterizarse siempre por los más elevados valores humanos como la honestidad, la ética y el profesionalismo, cualidades estas, que junto a otras, aportadas de forma individual por el sentir personal, se revierten en una instrucción más eficiente y de calidad.

En el caso particular de Cuba, país que luego de 60 años de Revolución, es capaz de mostrar con claridad un antes y después en todas las materias, incluida, con creces la educación, y en especial la Educación Superior, la realidad que hoy se muestra y los extraordinarios logros obtenidos en medio de las más difíciles condiciones de asedio y agresión que se conocen ampliamente, han sido frutos, especialmente de la dedicación incondicional del profesorado universitario, su compromiso con el proceso revolucionario, como expresión más genuina de la transformación que el país necesitaba y que colocó desde el comienzo, y así ha sido hasta hoy, a la educación como una de sus prioridades. En los momentos actuales en los que desde la máxima dirección del país se nos convoca a pensar como país, que es en definitiva, hacer desde cada posición la más humilde, modesta pero a la vez necesaria contribución al bienestar colectivo, que se traduce en progreso y desarrollo sostenible, considero que vale preguntarse entonces, cuáles son las premisas que deben mover el actuar de un profesor universitario.

Creo conveniente recurrir a la historia, fuente inagotable de respuestas sobre nuestro presente y alerta del porvenir. Cuba, desde los lejanos tiempos de la colonia española, se fue haciendo de una rica tradición pedagógica, que incluso colmó de nombres el altar de la Patria, en unos casos, y en otros se convirtieron en artífices de la generación que comenzó la revolución, se pueden citar a Rafael María de Mendive y su influencia en el joven que devendría luego en el Apóstol de la independencia, o el preclaro sentimiento independentista del Padre Félix Varela, con su notable impacto en la forja del patriotismo de la juventud que se alzó en La Demajagua. Fue la Universidad, desde el principio bastión de lucha, primero desde lo ideológico y luego desde lo armado, censurada, atacada, clausurada en los años de la frustrada República, trinchera de una juventud que estuvo a la altura de sus tiempo abonando con una alta cuota de preciosa sangre el caro precio de la libertad ¿Hubiera sido esto posible sin la influencia de los profesores? Es difícil aventurarse a responder, pero lo que sí es seguro es que en cada etapa, la lucha se acompañó de líderes no solo en lo académico, sino en lo político, que contribuyeron con la preparación de sus discípulos convertidos luego en muchos de los más ilustres próceres o mártires de la gesta libertaria.

En la Cuba revolucionaria, la concepción de nuestro sistema educativo defiende la premisa de fusionar la instrucción con la educación como partes indivisibles de un todo que sintetiza la formación de la que se aspira dotar a los ciudadanos, como parte de la constante transformación social que la Revolución ha impulsado. Es la fórmula para construir al Hombre Nuevo que soñara el Che, ambas se complementan de forma armónica, por un lado se prepara en lo científico-técnico, pretendiendo el mayor grado de actualización y rigor y por el otro desde la dimensión cívica, porque el verdadero conocimiento no puede estar desligado de la constante práctica de la utilidad de la virtud, es en este escenario donde la labor del profesor juega un papel determinante, entonces la respuesta a la pregunta inicial que la profesora Martha hace en su escrito, y cito ¿Qué es ser profesor universitario? Podría replantearse ya dentro del marco más particular del profesor universitario cubano en los tiempos actuales. Es mi criterio que un profesor universitario ha de ser una fuente de respuestas para sus estudiantes, abierto, dispuesto y preparado a responder las cuestiones no solo propias de la especialidad, sino de la realidad en que vivimos, no serlo sería despojar de un valor esencial el proceso formativo, para ello los profesores debemos estar en permanente actualización de nuestro acontecer y el del mundo complejo en que nos desarrollamos. Ser profesor universitario es una condición en extremo honrosa y responsable a la que no se puede faltar, por lo que conviene que en nuestras posiciones, o declaraciones la llevemos siempre presente con el profundo compromiso que entraña la misión que se nos ha encomendado. Actuar con el más estricto apego a la ética profesional, transmitir conocimientos pero a la par de ellos los valores que nuestra sociedad demanda de sus ciudadanos.

La educación no está en lo absoluto desligada de la orientación política de cada nación, de hacerlo se estaría peligrosamente formando a ciegas la continuidad de un sistema político o económico, no en vano Abraham Lincoln expresó: “la filosofía del aula en una generación será la filosofía del gobierno en la siguiente”. Cuba no es la excepción, el Socialismo, la más alta aspiración y camino que de forma soberana y democrática la inmensa mayoría de nuestro pueblo escogió y ha ratificado en varias ocasiones, la más reciente con el proceso de reforma constitucional, defiende la inclusión de los ciudadanos, desde una posición donde prima el humanismo, la generación de oportunidades y la lucha constante por la justicia social, lo cual se expresa de forma contundente en nuestro sistema educativo.

A veces se cree o se pretende hacer creer que es exclusivo de Cuba exigir que el componente humano del sistema educativo sea un transmisor de las ideas y valores que sustentan nuestro proceso social, como si no fuese exactamente así como funciona el resto del mundo, el principio es claro, quien contrata, en nuestro caso el Estado, exige compromiso con las normas o exigencias que trae consigo el vínculo laboral existente, y hablo sobre esto para que se vea más allá del hecho realizado por convicción, sino desde la más austera perspectiva que desde el momento en que los profesores son contratados en una universidad están de forma consciente en el deber de atenerse a las disposiciones que la misma tenga en su política de contratación, y que en nuestro caso, como es bien conocido pasa por, en primer lugar, estar comprometido con el ideal revolucionario.

Pero volviendo al escrito de la Viceministra Primera y cito: “¿Se podría ser un profesor en Cuba lejano a las políticas del país?”

“¿Se podría ser un profesor que no defienda a ultranza cada paso que se da en la Revolución?”

Responder a las preguntas anteriores, es en mi opinión equivalente a plantearse si un profesor reconoce o no la decisión de la mayoría de sus compatriotas, la Revolución ha demostrado que no es simplemente una opción, sino que es el camino, con las imperfecciones y problemas propios de una obra hecha por hombres, pero con una esencia que se ha mantenido inalterable tras más de medio siglo de existencia y que coloca a la educación como uno de sus baluartes más preciosos.

No se puede vivir a espaldas de tan grandes verdades, cómo ser entonces profesor universitario si no se acompaña desde nuestro pensar y actuar al proceso que abrió universidades donde solo había analfabetos, que creó oportunidades sin limitaciones de ninguna clase, que ya ha graduado más de un millón de profesionales no solo para Cuba, sino para países de todos los continentes, que pintó de blanco, de negro, de mulato, de obrero y de campesino las aulas universitarias, somos el resultado de una Revolución que debemos defender también desde las aulas y espacios de nuestra academia, sin que eso presuponga en modo alguno rechazar o renunciar a la crítica oportuna, sincera, de buena fe, esa que llamamos constructiva, porque como ha señalado el General de Ejército Raúl Castro Ruz y cito: “Fomentar la discusión franca y no ver en la discrepancia un problema, sino la fuente de las mejores soluciones. La unanimidad absoluta generalmente es ficticia y por tanto dañina. La contradicción, cuando no es antagónica, como es nuestro caso, es motor del desarrollo”. Fin de la cita.

Estas palabras de Raúl resumen en buena medida el espíritu universitario que debe también prevalecer en nosotros los profesores, ver la crítica, la discrepancia como parte de las actividades propias de la naturaleza misma de la universidad, pues es en la academia donde se preserva, construye y promueve el conocimiento más acabado, al que se llega en muchas ocasiones luego de no pocos debates, discusiones y reflexiones. Pero insisto que debemos actuar siempre sobre la base del respeto y la ética, sin apartarnos ni un instante de los principios que sustentan nuestra sociedad y que nuestro actuar ya de por sí los transmite a los estudiantes.

En los momentos actuales urge no confundir la crítica oportuna, aportadora, con fines de apoyar la construcción de la sociedad mejor a que aspiramos, con estar en contra del proceso revolucionario, la preparación ideológica en la que se han invertido e invierten no pocas horas y recursos debe dotarnos del sentido necesario para separar con justicia y oportunamente las cosas, conscientes que es de revolucionarios sumar y no restar, siempre y cuando, reitero, las intenciones no se aparten de la esencia revolucionaria que es la guía de nuestro actuar.

Estos tiempos demandan de una madurez, responsabilidad y compromiso mayores en aras de no dejarnos confundir con los que aprovechando los errores de nuestro proceder pretenden crear brechas en extremo peligrosas para la continuidad de nuestra Revolución, y en esta dirección los profesores debemos reforzar nuestra labor como guías, debemos ser capaces, no de adoctrinar, como intentan nuestros enemigos llamarle a nuestra labor, sino de poner en manos de nuestros estudiantes todas las herramientas para que hagan uso del método científico, ese que convence con argumentos, no con especulaciones, que no da pie a engaños, y lleguen por sí mismos a ver y defender la causa que nuestro pueblo desde hace 60 años ha abrazado.

El profesor universitario es el que acompaña a sus estudiantes, festejando con ellos sus progresos académicos y personales, el que los consuela y a la vez auxilia en sus fracasos, el que sin dejar de ser justo e imparcial procura que su promoción cada vez sea mejor y no descansa hasta ver su trabajo convertido en título en las manos de sus pupilos, es el que está con ellos en cada actividad extensionista, sin importar la edad, porque siempre se es joven cuando con jóvenes se comparte, estos valores que son prácticas cotidianas en nuestras universidades son la mayor fortaleza de nuestra educación superior, y sí que la podemos llamar educación porque el claustro que lleva el proceso docente educativo adelante es instructor y formador de conciencia, espiritualidades, forjadores de carácter, guías en lo personal y profesional.

El profesor universitario es en quien siempre encuentran los estudiantes aclaración a sus interrogantes, que fomenta la búsqueda del mejor camino como algoritmo de solución a los problemas. El profesor universitario es reconocido por su forma de hablar, de vestir de conducirse dentro y fuera de la academia, porque esa es una condición que se lleva con la persona de modo que no se distingue una de la otra. Pero acaso no son estas cualidades que han de ser inherentes a un profesor universitario las que la Revolución ha inculcado en nuestro pueblo desde los momentos iniciales, cómo podría entonces verse separada la labor docente de la ideológica, si esta solo se consuma a través de la plena identificación del profesor con la ideología revolucionaria.

Creo engañoso el argumento que algunos esgrimen de que aun sin ser revolucionario comprometido se puede ser parte de un sistema educativo que inculca nuestra ideología a sus educandos, sería como pensar que lo que no se ama o conoce se defiende, más allá de la posición del que escribe o de los lectores la historia demuestra con suficiente claridad que no se puede ser defensor de lo que no se siente, no se es parte de lo que no se asume como convicción personal. Entonces cómo podría la Universidad Cubana cumplir su misión en este momento histórico sin educadores con sólidos principios revolucionarios?

Necesitamos educadores que sean más que instructores, que sigan el precepto del ilustre maestro José de la Luz y Caballero cuando afirmara «enseñar puede cualquiera, educar solo aquel que es un evangelio vivo .» Ese es también uno de los principios que nos guían en nuestra concepción de lo que es la educación, por eso la llamamos educación y no solo instrucción. Seamos docentes capaces de sembrar en los jóvenes estudiantes el deseo de ser cada día un mejor ciudadano, estimulémoslos a seguir construyendo este país, de todos, con todos y por el bien de todos, honremos nuestra condición con nuestros actos, seamos conscientes de lo que somos, de lo hacemos y de lo que a través de nuestros estudiantes, también en buena medida, seremos. Formemos profesionales comprometidos, a partir primero de nuestro propio compromiso, hombres de ciencia y conciencia, para el bien de Cuba y el mundo, tengamos presentes que a decir de los expertos: la percepción lleva a la emoción, la emoción al sentimiento, el sentimiento al valor y el valor al compromiso, formemos entonces, además de en lo académico, en el amor a la Patria, a nuestra historia, asumamos el reto de comprometer nuestros jóvenes con Cuba y estaremos entonces a la altura de lo que es en mi modesta opinión un profesor universitario de hoy.

* El graduado más integral de la Universidad de Oriente, estudiante de Matemáticas en Julio 2018. Enrique de Jesús Estrada Pato.

Declaración del Gobierno Revolucionario: Debe cesar la agresión contra #Venezuela

El Gobierno Revolucionario de la República de #Cuba condena y rechaza enérgicamente el intento de imponer, a través de un golpe de estado, un gobierno títere al servicio de los Estados Unidos en la República Bolivariana de Venezuela y expresa su invariable solidaridad con el Gobierno del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros . Tomado de Granma 

cuba y venrzuela

El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba condena y rechaza enérgicamente el intento de imponer, a través de un golpe de estado, un gobierno títere al servicio de los Estados Unidos en la República Bolivariana de Venezuela, y expresa su invariable solidaridad con el Gobierno del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros.

Los verdaderos objetivos de las acciones contra Venezuela son controlar los vastos recursos de esa hermana nación y destruir el valor de su ejemplo, como proceso emancipador y de defensa de la dignidad e independencia de Nuestra América.

Como expresara el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez: «La soberanía de nuestros pueblos se dirime hoy en la actitud ante Venezuela. Respaldar el legítimo derecho de la hermana nación a definir su destino es defender la dignidad de todos».

No deben olvidarse otros intentos como el golpe militar del 2002 y el golpe petrolero del 2003, la agresiva Orden Ejecutiva de los Estados Unidos que califica a Venezuela como «una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y a la política exterior» de la superpotencia, las medidas coercitivas unilaterales, el llamado a un golpe militar contra el Gobierno constitucional de Venezuela, la advertencia del Presidente de los Estados Unidos de utilizar «una posible opción militar» y el intento de magnicidio el pasado 4 de agosto contra el Presidente Maduro.

Los actos de un grupo de países y el vergonzoso papel de la OEA constituyen un nuevo y desesperado intento por aplicar una fracasada política de cambio de régimen, que no se ha podido imponer debido a la inquebrantable resistencia del pueblo venezolano y su voluntad de defender la soberanía nacional.

La Habana, 23 de enero de 2019

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Integración: la semilla de la América Nueva

«Afirmamos que el principio cardinal que debe guiar el ALBA es la solidaridad más amplia entre los pueblos de la América Latina y el Caribe, que se sustenta en el pensamiento de Bolívar, Martí, Sucre, O’Higgins, San Martín, Hidalgo, Petion, Morazán, Sandino y tantos otros próceres, sin nacionalismos egoístas ni políticas nacionales restrictivas que nieguen el objetivo de construir una Patria Grande en la América Latina». Por: Raúl Antonio Capote

En estos términos sostenía la necesidad imprescindible de la integración latinoamericana y caribeña, la Declaración Conjunta emitida el 14 de diciembre del 2004, durante la visita oficial del Presidente Hugo Chávez Frías a Cuba.1
Para los presidentes latinoamericanos y caribeños que, en más de una década de gobiernos progresistas en el continente cambiaron significativamente el escenario de postración y miseria de la Patria Grande, sacaron de la miseria, la insalubridad, el analfabetismo y el olvido a millones de personas, estaba bien claro que solamente la unidad permitiría alcanzar el sueño de una América realmente redimida, soberana y próspera.

Solo la unidad nos hará libres e independientes reclamaban Fidel, Chávez, Evo, Kirchner, Correa, Raúl, Daniel y resonaba en todos los escenarios el llamado de Bolívar: «Unámonos y seremos invencibles».

En estos años se impulsaron proyectos integracionistas como la Unasur, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Comunidad del Caribe (Caricom) y Petrocaribe, en pro del desarrollo y la alianza en la región para la libertad económica.

Durante la Primera Cumbre de la Celac, realizada el 3 de diciembre del 2011 en el teatro «Teresa Carreño» de Caracas, el entonces Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, declaraba: «La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños es nuestra obra más preciada. Simbólicamente, consolida el concepto de una región unida y soberana, comprometida con un destino común».

«Estamos ante una posibilidad histórica de convertirnos en protagonistas del siglo XXI. Para eso necesitamos instrumentos concretos, políticas y alianzas muy fuertes no solo en el campo de lo económico, sino en lo político», se pronunciaba a su vez Cristina Fernández de Kirchner.

Ese mismo día Hugo Chávez alertaba: «Yo estoy seguro que no nos van a descarrilar, estoy seguro que hay descarriladores de oficio que se la pasan todos los días pensando y actuando a ver cómo se arma una guerra entre nosotros».

Nunca antes se trabajó tanto y tan bien, por  la unidad, se avanzó en muchas direcciones, incluso se vislumbró la posible unión política. La vieja estructura balcanizadora comenzaba a derrumbarse a pesar de que, el máximo común divisor, los EE. UU, actuaba con especial fuerza.

«Sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosos del mar, la semilla de la América nueva».

DIVIDE ET IMPERA.

La gran tragedia de América Latina fue su fragmentación en múltiples Estados débiles, sometidos a los imperios. De las provincias nacieron repúblicas, mientras la oligarquía borraba toda huella de los integracionistas, de Bolívar, de Sucre, de San Martín, de Morazán, expulsados, fusilados, asesinados, excluidos, depuradas sus historias de todo germen unificador «peligroso».

«Las oligarquías agrocomerciales de los puertos se imponían en América Latina sobre las aspiraciones unificadoras de Bolívar», aliados con Inglaterra y Estados Unidos «premiaron con un silencio sepulcral a los hambrientos soldados de Ayacucho».3

En el Caribe caía en combate José Martí sin llegar a poner «alma a alma y mano a mano los pueblos de nuestra América».4 Cuba y Puerto Rico, frustrada la independencia por la intervención yanqui en la gesta libertadora y por la posterior ocupación militar, no lograban impedir a tiempo que Estados Unidos se extendiera por las Antillas y cayera, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.

Así fuimos, avergonzados de nuestro origen, «una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España».5 Un mar de indios, negros, mestizos, blancos, sin tierra y sin destino, separados y enfrentados entre nos.

Heredamos de Portugal sus diferencias con España, diferencias extendidas en el Brasil decimonónico y llevadas al XX en interés de las grandes potencias, las islas fueron fronteras de diversos imperios allende el mar, cada vez estábamos más lejos unos de otros. De posible nación formidable pasamos a naciones inviables, pobres, dependientes, la tierra que hizo temblar a los imperios europeos, que llegaron en su temor y delirio a vislumbrar en el horizonte «las velas de Bolívar», cayó en manos de filibusteros como Walker y compañía.

LA SEGUNDA INDEPENDENCIA

Las nuevas naciones separadas, se convirtieron en abastecedoras de materias primas y receptoras de mercancías elaboradas en los grandes centros capitalistas del mundo. La versión europea de nuestra historia se imponía en las aulas, la ideología bolivariana parecía extinguida.

Cada cierto tiempo la América de Bolívar montaba a caballo y resplandecían los sables inmortales de Ayacucho, México con sus peones tomaba las armas bajo el mando de Zapata y Villa, el campesino en armas, representa en el México insurrecto la continuidad de los soldados liberadores, como los hombres libres de Sandino o los rebeldes barbudos de la Sierra.

La Revolución Cubana situó de nuevo el problema de la unidad en el meridiano de América Latina, el gran poder había sido desafiado y el ejemplo de Cuba le hacía gritar desaforado al imperio: ¡No más Cubas!
Comenzaba el siglo XXI cuando Fidel, Chávez, Evo, Correa, Kirchner, y Lula, declararon la segunda independencia, diferencias que parecían insalvables se solucionaron por la voluntad de los pueblos, el Caribe soslayado siempre, se acercó y blindó el sueño, todos se juntaron bajo la bandera de la independencia, la unidad se hizo posible, Bolívar no había arado en el mar.

América Latina ha comenzado a recuperar la memoria histórica, los latinoamericanos y caribeños comprenden como nunca antes que tenemos una patria común, hoy debemos enfrentar soberanamente nuestro destino, a pesar de los descarriladores de siempre, la continuidad existe.

«A esa América Latina integrada y unida, Cuba está dispuesta a pertenecer, a discutir con ella cualquier tema, e incluso a derramar su sangre defendiendo lo que es hoy la primera trinchera de la independencia y soberanía de nuestros pueblos… Ha llegado el momento de cumplir con hechos y no con palabras la voluntad de quienes soñaron un día para nuestros pueblos una gran patria común que fuese acreedora al respeto y al reconocimiento universal».6

1 En ocasión del X aniversario de su primer viaje al país caribeño.

Ensayo Nuestra América publicado en la Revista Ilustrada de Nueva York, el 10 de enero de 1891 y en El Partido Liberal de México el 30 de enero de 1891.

3 Ramos, Jorge Abelardo. Historia de la Nación Latinoamericana. Ediciones Continente, Buenos Aires, Argentina. 2011, p.22.

4 Fragmento de un artículo publicado en la revista La América de Nueva York en octubre de 1883.

5 Ensayo Nuestra América publicado en la Revista Ilustrada de Nueva York, el 10 de enero de 1891 y en «El Partido Liberal» de México el 30 de enero de 1891.

6 Discurso de Fidel Castro en la sesión inaugural de la Primera Cumbre Iberoamericana, efectuada en Guadalajara, México, el 18 de julio de 1991.

Una reflexión necesaria a raíz del Decreto 349

La reciente puesta en vigor del Decreto 349, el cual establece las contravenciones de las regulaciones en materia de política cultural y sobre la prestación de servicios artísticos y de las diferentes manifestaciones del arte, ha generado preocupación en determinados exponentes del sector cultural cubano –algunos con cierta lógica y otros desde la sinrazón- alegando que dicha norma jurídica presupone una limitación a la libertad de creación, pero muy pocos -para no ser absoluto- han reflejado de manera objetiva que este responde a una necesidad imperiosa de defender en Cuba, por Cuba y para Cuba, a lo más genuino, autóctono, enriquecedor y motivador del acervo cultural cubano y con ello, a sus cultivadores, amén de críticas que pudieran estar implícitas en algunas de sus obras sobre la realidad contemporánea de nuestro país.

Ahora, lo que si no pueden desconocer sus más acérrimos críticos, algunos de los cuales han vendido su alma al diablo por un puñado de monedas y hoy alegan sentirse mambises de la cultura cubana, sin que jamás hayan desenvainado el machete para defender la patria de aquellos que solo pagan por desprestigiar la obra de la Revolución que los formó, pues desde hace mucho tiempo tienen el filo de su arma mellado, incluso antes de sacarla de la funda, es que Cuba ha estado y está bajo un asedio permanente por “…el Norte revuelto y brutal que nos desprecia…”, víctima de una guerra asimétrica dirigida desde los centros de poder de los EE.UU. cuyo principal objetivo es la desvalorización de la cultura, la juventud y la sociedad cubana, orientada a la desmovilización y separación de todo aquello que representa la Revolución en sí, elementos que no tienen en cuenta quienes atacan la esencia del citado Decreto, lo cual denota enajenamiento y una fuga de la realidad que daría risa, sino fueran tan serias sus repercusiones entre los jóvenes a quienes pretenden confundir con sus aviesas interpretaciones.

Asociación Hermanos Saíz. Cuba

Los centros de diseño de estrategias de comunicación ideológica norteamericanos, con todo su poderío mediático, propagandístico y mercantil, han utilizado las tesis de “encumbrados” analistas para estos fines, aludiendo una y otra vez sobre la mal llamada, o quizás mejor dicho, politizada libertad de expresión o creación, para lo cual sin escrúpulos, utilizan abultadas chequeras que pagan y promueven todo aquello que descontextualice, banalice y desvirtué lo más genuino del arte y la creación artística de nuestras naciones, una estrategia de la que Cuba no es una excepción.

Considero, más allá de posibles revisiones o análisis al Decreto 349, lo cual pudiera realizarse, que era necesario ordenar y regular un fenómeno que por su impacto ha trascendido el ámbito artístico, generando por su propia esencia antiartística el fomento de antivalores en nuestros niños y jóvenes, donde se ataca lo más genuino de la cultura, la creación y realidad cubana, elementos que deben ser preservados a toda costa de los enemigos conscientes y los tontos útiles que les sirven a sus propósitos.

El creador necesita la esencia de la libertad para hacer su obra universal, no pretender desde el libertinaje o la mediocridad, ofrecer un producto que solo en su ego fracasado o mercenario considere como lo más sublime de la creación.

Allan Dulles, ex jefe de la CIA en 1961, estableció como estrategia ideológica de enfrentamiento a los países socialistas, lo que desde entonces forma parte de la esencia de la guerra que se nos hace y cito:

Allen Welsh Dulles. Director de la CIA.        Foto Marvin Koner

“…De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. La literatura, el cine, y el teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas, que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos y pervertiremos. Debemos lograr que los agredidos nos reciban con los brazos abiertos, pero estamos hablando de ciencia, de una ciencia para ganar en un nuevo escenario la mente de los hombres. Antes que los portaaviones y los misiles, llegan los símbolos, los que venderemos como universales, glamurosos, modernos, heraldos de la eterna juventud y la felicidad ilimitada”.
“El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”. Fin de la cita.

Si todavía alguno de los críticos del Decreto 349 no entiende de su necesidad, pues entonces debería, cuando menos, revisar sus aprestos ideológicos o sus prioridades patrias.

Un bandazo político en Brasil vs la Salud del pueblo

No hace falta texto, escuchad! Es lamentable, aún sin haber tomado las riendas, aunque ya electo, dar un bandazo político en Brasil contra la Salud del pueblo, al pronunciarse con tamaña hostilidad hacia quienes lo daban todo por mejorar la calidad de vida de los brasileños, los médicos cubanos. ¿Eso es democracia? ¿Es acaso justicia? más que todo errada manipulación política. Para los actos de odio, no hay perdón.

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¿Por qué Yo Soy Fidel?

Por: Rafael Andrés Álvarez Fernández.

FDEL CUANDO EL CRIMEN BARBADOSSoy de la generación que creció bajo la magia indescriptible de las luces y el audio que repetía hasta el infinito su voz, la que se sorprendía ante el silencio casi sepulcral de los millones de personas que escuchaban sus discursos de pie, sin titubear, sin abandonar su lugar; a la que padres y vecinos llamaban la atención con mirada severa por hacer un ruido innecesario pues el “Jefe” estaba hablando; la del niño que miraba a veces sin comprender pero comprendiendo, como los ojos vigilantes del pueblo, de su pueblo, velaban para descubrir y neutralizar a cualquier enemigo infiltrado en la multitud que intentara realizar cualquier acción contra Fidel en su Plaza, la de la Revolución, la que él hizo del pueblo y la seguridad infinita de saber que nadie se atrevería porque había millones de Fidel multiplicados en la multitud.

triunfo revolución.jpgCrecí como tantos otros, viendo un país que se construía desde las ruinas de un sistema explotador, el que segregaba a la mayoría por todas las razones posibles, el sexo, color de la piel, clase social, etc., y que solo unía a unos pocos por el tamaño de su billetera o los apellidos de abolengo, mientras los otros, como mis padres, vivían relegados a barrios de miseria y salarios de esclavos, conformándose con migajas de un oropel que no existía nada más que en sus sueños.

batalla por els exto gradoVi en ese parto, a mi madre llevándome de la mano a las escuelas nocturnas creadas por Fidel para alcanzar el sexto grado y después el noveno, escolaridad que nunca hubiera logrado en el desgobierno anterior, o sacando la licencia de conducción y ser de las primeras mujeres taxistas en Cuba o participar con la Cruz Roja en la asistencia a los participantes en las grandes concentraciones populares de la época, cosa impensable para un sector apartado históricamente al papel de ama de casa o esposa dependiente, salvo raras excepciones y todo eso, gracias a Fidel.

campamento pionerosJugué y estudié como muchos de mi generación, en los Palacios y Campamentos de Pioneros creados por Fidel, donde se desarrollaba y estimulaba nuestras vocaciones; el de las escuelas al o en el campo, un anhelo martiano llevado a la práctica por Fidel, que vinculaba el estudio con el trabajo, se aprendía a honrar la labor del campesino y a no ser una generación de pedigüeños, sino de hombres dispuestos al trabajo.

Fidel y los pionerosAprendí a sentir con Fidel, el primer Martiano de Cuba, que no hay mayor satisfacción que el deber cumplido, aún con la probable ingratitud de los hombres; aprendí a hacer realidad con Fidel, que Patria es Humanidad, porqué desde tu tierra se hace más grande el mundo cuando se sirve al bienestar de los demás, incluso a costa de tu propia vida; aprendí con Fidel, a echar mi suerte con los pobres de la tierra, porque son los que nada tienen y a los que el gran capital ignora; aprendí con Fidel que en Silencio Ha Tenido que Ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas; aprendí con Fidel la necesidad impostergable de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas, los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.

FIDEL Y CHAVEZs.jpgAprendí con Fidel, a entender la rapacidad imperialista y luchar contra la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia; aprendí con Fidel que una idea justa desde el fondo de una cueva es más fuerte que un ejército; aprendí con Fidel que “¡El honor no se negocia, la patria no se negocia, la dignidad no se negocia, la independencia, la soberanía, la historia, la gloria no se negocia!”.

TODA LA GLORIAAprendí de Fidel que “…nada podrá aplastar la Revolución, pero sabemos también que cada esfuerzo nuevo que hacemos nos hace más fuertes, hace a nuestra Revolución más fuerte, hace a nuestra Revolución más segura y hace a nuestra Revolución más libre; hace a nuestro pueblo más dueño de su destino…!”; aprendí de Fidel que “…toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, porque él –pudiendo aspirar a todas las glorias– nos dejó el inmenso legado de su humildad, entrega, dignidad, honor, sacrificio y devoción por todos nosotros.

A él le digo: ¡Gracias, Fidel! Y, a ustedes, que han tenido la deferencia de conocer mi por qué, les reitero que por todas esas cosas y muchísimas más que no cabrían en miles de cuartillas: ¡Yo Soy Fidel!

 

Fidel en Latinoamerica

Bolsonaro y los pacientes brasileños de los médicos cubanos

bolso rubio Kimberly.jpgNorelys Morales Aguilera.─ Para un ultraconservador como Jair Bolsonaro el elogio de Washington vale más que millones de sus compatriotas, que vieron por primera vez que tenían derecho a la salud y a un médico que practica el humanismo.

Bolsonaro llegó a la presidencia de la República Federativa de Brasil como resultado de sucesos multifactoriales, más visibles desde el golpe a la presidenta electa Dilma Rousseff en 2016, que en época de confusiones y sorderas tras ruidos en medios sociales y convencionales, el llamado “Trump brasilero”, hizo una campaña paradigmática de manipulaciones y promesas que no cumplirá.

Bolsonaro, en una clara señal de alineamiento con la política exterior norteamericana, fue elogiado por el gobierno de Estados Unidos: “Qué bueno ver al presidente electo Bolsonaro insistir en que los médicos cubanos en #Brasil reciban su justo salario en lugar de dejar que #Cuba se lleve la mayor parte para las arcas del régimen.”, publicó la principal funcionaria del Departamento de Estado para América Latina, Kimberly Breier. @WHAAsstSecty 

¿De verdad Breier, Bolsonaro y su amigote Marco Rubio [1] están interesados en el salario de los cubanos, médicos o no?

Pero, para cubrirse ante su electorado, Bolsonaro declaró: “Infelizmente, Cuba no aceptó las nuevas condiciones para la continuidad del programa”, dijo el futuro mandatario al referirse a lo que las autoridades sanitarias de la Isla han considerado como requisitos “inadmisibles” que motivan la decisión: que nuestros profesionales revaliden sus bien ganados títulos, y que la contratación sea “individual”. [2]

El hecho es que que la decisión de retirarse dejaría a millones de brasileños sin acceso a los médicos, ha dicho, el ex ministro de Salud, Alexandre Padilha, quien argumentó que “Bolsonaro no entiende que un médico no solo practica la medicina por dinero” y añadió que, “Los médicos que trabajan en las áreas más pobres no solo están pensando en el dinero”.

Los pacientes brasileños

medicos cubanos brasil.jpgAnte los insultos del mandatario electo de Brasil, grupos sociales y personas individuales se han manifestado allí contra los insultos y la manipulación a la presencia de galenos cubanos, pero los medios lo han silenciado olímpicamente.

Sin embargo, hay voces que se alzan aún frente al posible silencio. La periodista Elaine Tavares dibuja bien el panorama. [3]

El presidente electo, al ofrecer a los cubanos una relación capitalista, persona a persona, atacó un estado soberano, que ha resistido por 60 años la fuerza de un imperio que lo bloquea. Hizo un caso, para atacar a Cuba… Lo hizo sin pensar un segundo ni siquiera en esos 150 millones de brasileños empobrecidos, muchos de los cuales votaron por él con profunda esperanza. Una gente que nunca tuvo la posibilidad de ser atendida con cariño, con cuidado, con atención y con una calidad técnica que es reconocida en todo el mundo. Los médicos cubanos son los mejores del mundo. Esa gente ahora se quedará sin médico, sin atención.Espero que los médicos brasileños se dispongan a ir a los cantones de Brasil, como lo hicieron los cubanos. Y que esa gente toda pueda seguir teniendo atención. Espero, pero no sé …

La estimación es que al menos 24 millones de brasileños queden sin ningún tipo de asistencia a la salud en función de la salida de los médicos cubanos, además de amenazar otras iniciativas como el Programa de Salud de la Familia (PSF). Como estos profesionales realizan la atención en áreas rurales, ciudades y localidades pequeñas y distantes de los grandes centros, comunidades indígenas y áreas conflictivas, estados y municipios ya comenzaron a presionar al Gobierno Federal para que se encuentre una solución urgente al problema. [4]

Los profesionales de la isla laboraban en dos mil 800 ciudades y pueblos, y eran ‘los únicos médicos en mil 700 de esos pueblos”.

La salida de los médicos cubanos de Brasil va a generar desasistencia a la población más vulnerable. Ello sirve a los intereses corporativos, es reserva de mercado, lo que, por obvio, va a gravar más aún los municipios, ya sobrecargados porque los recursos para salud federales están congelados por 20 años y sufrieron cortes.[5]

A nivel individual llegan noticias de gente humilde que llora, que siente ahora una feroz desolación al faltarle aquella mujer u hombre, calificado como doctor, pero más calificado como ser humano que llegaba a la casa humilde en un recóndito paraje, para saber de su paciente-amigo/a o que le dejó enseñanzas de vida o de cuidados de su salud.

El humanismo y la solidaridad no van a las estadísticas. Tienen la virtud de crecer en los corazones de la gente sobrepasando cualquier relación monetaria.

El pueblo brasilero que tantas veces fue engañado y vilipendiado, que añora a los galenos que por vez primera los miró a los ojos y rozó sus manos con afecto, en esas propias manos tienen una semilla que crece sin importar tiempos o indolencias.

Tomado del Blog Cuba, Isla Mía.

Cinco años de programa. Más de 113 millones visitas a brasileños que anteriormente no tenían acceso a la salud básica. Lula en la mayoría de los médicos:

Notas relacionadas 

https://www.agepeba.org/2018/08/13/indios-hediondos-dice-bolsonaro-quien-busca-presidir-brasil-apoyado-por-marco-rubio/

https://islamiacu.blogspot.com/2018/11/chao-mas-medicos-en-brasil-bolsonaro-insulta-cubanos.html

https://islamiacu.blogspot.com/2018/11/sobre-os-medicos-cubanos.html

https://www.brasil247.com/pt/247/brasil/375240/Bolsonaro-ganha-elogio-dos-EUA-depois-de-deixar-pobres-sem-m%C3%A9dicos.htm

https://altamiroborges.blogspot.com/2018/11/a-quem-interessa-o-fim-do-mais-medicos.html